dijous, 3 de març del 2011

Łã ᶂąþŘǐĊĀ

Había una vez, en 1976, un hombre llamado Alejandro. Su vida era prácticamente perfecta, tenía una mujer llamada Clara y con ella había tenido dos hijos y una hija, que se llamaban: Marcos, Luís y María. Tenía un coche deportivo y una casa de dos pisos con jardín y aparcamiento.
Toda su vida era, como he dicho antes, prácticamente perfecto, pero todo tiene un lado positivo y otro negativo. Resulta que Alejandro había comprado todo lo que tenía gracias a su trabajo. Él trabajaba en una fábrica de tejidos muy famosa,''La Tejedora''.
Aquel invierno fue un poco caluroso y la gente no compró mucha ropa, ni abrigos, ni jerseys, etc. Y la fabrica entró en bancarrota y tuvieron que despedir a muchos trabajadores. Uno de estos trabajadores fue Alejandro. En realidad no lo despidieron dijeron que si quería seguir trabajando en esta empresa tenía que ir a otra fabrica, pero estaba en la ciudad de Lisboa y él vivía en Marratxí y dijo que no.
Los tres hijos no lo sabían, pensaban que todavía estaba yendo al trabajo, pero en realidad cada día salía de casa a las cinco de la madrugada para buscar trabajo y que los hijos no sospecharan. Cada día él y su esposa Clara enfadaban más y más por culpa del trabajo.
Un día, desde su casa, vio que de la chimenea de la fábrica salía humo. Y pensó que quizás habían vuelto a contratar a la gente. Fue, pero no encontró nada ni nadie, fue por la parte de atrás y vio que estaban quemando los muebles de la fábrica debido a las humedades. Esto era malo porque quería decir que ya no contratarían a nadie más y se puso triste.
Su vida había pasado de ser prácticamente perfecto a ser todo lo contrario.
Pasaron días, semanas, meses e incluso algún año, pero la fabrica seguía cerrada, todas sus esperanzas se habían fundido.  
A Alejandro lo habían dicho para trabajar de camarero, de pintor, de vertedero... pero nada le pareció bien, él pensaba y confiaba en que el volverían a contratar en la fabrica. Pero nada.
El colegio de sus hijos empezaba a ser un problema porque costaba mucho pagar los libros, el material ... y todo ello sin trabajo. También cada vez era más caro el colegio, como suele pasar y cada vez había menos dinero.
Un día, sin avisar, empezó a entrar gente que, por sus ropas, parecían muy importantes. Alejandro fue a preguntar a uno de los hombres y le dijo que harían algún edificio para niños, como una biblioteca, un parque, un colegio ...
Al cabo de una semana, en la antigua fabrica, empezaron a hacer obras y, a los cinco meses, estuvieron terminadas. I. ... que era? Una biblioteca? Un parque? Un colegio? Pues si, era un colegio, era ...
                        
"Es Liceu"!